jueves 1 de marzo de 2012

Caldas de Luna

Caldas es una zona mágica, son muchos los momentos pasados haciendo actividad en la peña detrás del pueblo, en las peñas de Pincuejo. De hecho es un cañón que recoge aguas de un enorme valle a los pies de picos como el "Cirbunal".
Si uno se adentra en el cañón, que es factible a pie seco, en verano, descubrirá las enormes posibilidades de entretenerse en estas rocas. Se puede estar el día entero imaginando trayectos verticales como también encontrarse con alguna sorpresa, como nos pasó hace unos años, que escalando sin saber que estaba equipado, encontramos una reunión matizada con dos parabolt. No somos los únicos que tienen estas idéas...



Ayer, estuvimos escalando en la entrada del cañón como tantas veces hicimos, las vías son de muy buena calidad y semiequipadas. Para empezar a entrenar la temporada, son perfectas...
Una vía nueva, "Espolón Canales", abierta por Ramón Canales en solitario. Un recorrido lógico que parece mentira que no se haya abierto antes. Bonita escalada para rematar el día. Una vía muy buena, por lo menos la primera parte, que es la que hicimos, entretenida. El ver las argollas tan evidentes para rapelar por el diedro que nos lleva directos a la base (dos rápeles), hizo que no nos lo pensáramos. En 15 minutos ya estábamos abajo de nuevo, pero no para seguir escalando, sino para comer un pincho y una cervecita. No va a ser todo el día escalar...

Fotos: Damián y Lorena (fotos de hace unos años)








martes 21 de febrero de 2012

"La conjura de los necios"


Nuestra última actividad en Tarna
Una de las cascadas más especiales para mi. Un primer largo vertical ventilado por Damián en poco tiempo y un segundo largo de mejor hielo muy entretenido de casi 60 metros.
Una escalada que deja huella hecha a contrareloj. Hay que asumir un esfuerzo cuando no se dispone de mucho tiempo...

Esta primera foto es del primer largo, ahí esta Manu dándole para calentar los músculos...


Acabando el primer largo

Empezando el segundo largo



Fotos: Damián



lunes 20 de febrero de 2012

Tres días en Tarna

La zona del puerto de Tarna guarda tanto de modestia como de secretos ocultos, únicamente hace falta unos años trotando por sus alrededores para darse cuenta de ello. Muchas son las actividades que se pueden realizar en su entorno, disfrutar en cada época del año de sus tesoros. Pateadas sean invernales como estivales,  cañones que con buen tiempo se agradece bajarlos y con frío intenso, subirlos por sus paredes heladas. Tenemos también pistas para la bici de montaña por entornos salvajes, esquí de travesía a elegir por suaves lomas y disfrutar de descensos a gusto del consumidor, por no hablar de otros múltiples deportes que de momento no tengo el gusto de practicar en este entorno.
Estos días tocó la escalada en hielo en los circos que se dejan ver en la zona oeste del puerto por debajo de los picos Remelende, Mongayu y Monéu. En un periodo breve de tiempo y no todos los años, esta zona se convierte en un mundo mágico del hielo, grandes y pequeñas cascadas heladas discurren por las paredes norte de estos picos.

16 de Febrero 2012
Juan Luis "el Puntu" y el que suscribe se dirigen al primer circo, llamado circo norte, para hacer la cascada Marrón Glacé, abierta y equipada por Kike Oltra y Robin Walker en 1990. Una bonita cascada que inauguró la explosión  de aperturas en los años siguientes, de este mundo de hielo en Tarna. Fue el descubrimiento.
De camino a la Marrón, se divisaba la formación de Colmillo Blanco, una columna de hielo de "solo doce metros escasos" pero de una inclinación que le da cierta dificultad. De esta apertura, los encargados fueron José L. Menéndez y Jesús Wensell en 1996.





17 de Febrero 2012
De nuevo me acerco a Tarna, más que nada para buscar un piolet perdido el día anterior cerca del bar-parador de Tarna. Llevo los esquís de travesía para aprovechar el día. Mucho tiempo buscando el piolet y no lo encuentro, así que me voy a paso ligero a dar una vuelta por los circos de nuevo.
Encuentro a Tino y a su hermano Rober escalando en la "Marrón Glacé", no los conocía hasta que empece a hablar con ellos. Me alegré de verlos ya que hacía tiempo que no nos encontrábamos. Nos solemos ver una vez al año si cuadra, y por estos parajes.
Estoy poco tiempo y sigo con mi rumbo hacia el llamado circo de la Requexada, el siguiente al circo norte en dirección oeste. Nada más superar el collado que separa ambos circo me sorprende la cantidad de hielo que hay formado, me sube la sangre a la cabeza, empiezo a ponerme nervioso. Está frío, pero empieza a sudarme las manos y la frente. No me lo puedo creer!!! Todas las cascadas formadas!!!
En el mismo collado, sigo la linea divisoria entre circos dirección norte para tener una mejor visión de las condiciones de las cascadas. De repente, no puedo creer lo que ven mis ojos, me quedo paralizado. En frente puedo divisar una linea de hielo que antes estaba escondida en un diedro no visto a no ser desde el punto en el que me sitúo.
Empiezo a hacer llamadas de teléfono para comentar las condiciones...
Ramón me comenta que por ese sitio que me había fijado, sí que había visto algo y que tenía intención de meter algún seguro...

18 de Febrero 2012
De nuevo dirección a Tarna, esta vez un grupo grande formado por Marcos, Javi, Paco, Mon, Damián y el que suscribe.
Mi intención, escalar en hielo.
Damián me había comentado que tenía ganas de hacer "la conjura de los necios", en el circo de la requexada. Una vez llegado a este punto, Mon y Paco se están preparando para realizarla. Nuestra experiencia nos dice que meterse dos cordadas en una vía es sinónimo de pasar mucho frío, sobre todo si somos la segunda cordada que entra.
Cambio de planes. Nos dirigimos a "Ecos de cristal", una cascada que está en el lado derecho del circo y próxima a la línea de hielo escondida en un diedro que había divisado el día anterior.
Disfrutamos de una escalada al sol extraordinaria en la vía "Ecos de cristal" y cuando Damián se disponía a rapelar la cascada, me acerqué a esa linea vista que no me dejaba de atraer.
Andando y andando, una vez superado un resalte rocoso, mis ojos se abrieron como platos. Ante mi, una columna de hielo de unos 15 metros me dejo en la ataraxia por tal admiración. Me tamblaban las piernas de emoción. Eche a correr para avisar a Damián.
Una columna de hielo excelente que nunca había visto en Tarna, vertical, majestuosa, escondida, secreta.
Un secreto en el silencio. Secreto en el silencio.

Consecuencias: Un placer exquisito logrado y amargado por el descontento de otros.
La palabra "CARADURAS" hizo eco en lo largo y ancho del circo de la requexada y puede que más allá.
Nadie me dijo que le respetara la apertura, nadie me dijo que estas lineas tan efímeras estaban reservadas.
Si alguien me lo hubiera pedido como un favor, lo hubiera respetado, más tratándose  de alguien con confianza...Quizás séa yo corto de mente y me haya nublado la vista esta linea que se mostró como se muestra al marinero una sirena.
El secreto del silencio.

















A la espera de que se confirme si hubo una ascensión anterior.
Bibliografía: "Cordillera Cantábrica, escaladas selectas en hielo y nieve"  Miguel Ángel Adrados.

viernes 16 de diciembre de 2011

Cogne (el video)

Ya tardaba bastante en editar un video, unas buenas jornadas en la Semana de Montaña del Texu en San Martín del Rey Aurelio fueron las que me dieron el motivo o el incentivo de hacerlo. Pues sí, que me dieron la motivación. Gracias!!!

martes 22 de noviembre de 2011

Frustración

Siguiendo unos instintivos deseos de descubrir lo desconocido nos adentramos en terrenos cenagosos, que incluso sabiendo ciertamente el buen camino, generan las incertidumbres más temblorosas. La autoconfianza más firme, en un momento concreto , puede llegar a desmoronarse. El afán de superación se despierta de forma nerviosa, encontrando nuevos axiomas y sustentando en ellos el nuevo conocimiento. La flexibilidad ejerce su brazo pulido en varias batallas, la tolerancia hace comprender nuevas perspectivas para ahuyentar los ataques no deseados.
Paciencia, la madre de todos los saberes, deja preveer el otorgamiento del silencio, dejando libre camino al azar, como elemento fundamental para el entendimiento.

Pero todo este alarde de figuras metafóricas es un simple producto de una lesión. Una lesión que impide el desenvolvimiento. Una lesión que impide el deseo carnal del alma. Es decir, la pu..., la pura expresión de uno mismo.

lunes 14 de noviembre de 2011

Corredor Estasen (Aneto)


Enero del 2007. Teníamos gana de hacer una invernal al Pico más alto de los Pirineos, el Aneto.
Buscando un poco en la bibliografía casera, encuentro un corredor que me llama la atención. El corredor Estasen. Parece entretenido, no muy difícil, y no es la ruta normal, tan concurrida. Aunque, bueno, en invierno tampoco se encuentra mucha gente ni por la normal.
El grupo lo formamos Elena, Paulo, Lorena y yo. Suficientes para pasar muchas risas y una velada emocionante.
Camino a Benasque, dirección valle de Vallibierna. La estancia, la pasamos en un refugio sin guarda en dicho valle.
Frío, mucho frío por la noche. Sobre todo para Elena y Paulo, con unos sacos de verano. Pero bueno, se nota que son personas muy curtidas, resistentes a todo tipo de condiciones adversas.
Nos levantamos muy temprano, ya que nos esperaba un fuerte desnivel, a la luz de la luna.
Poco a poco fue entrando la claridad en un valle con una orientación oeste, la luz llegó tarde y el sol casi ni lo vimos.

Poco a poco, nos fuimos aproximando al corredor elegido, el frío se mantuvo, era una cara norte, pero el paso lento y sin pausa hizo que nuestra temperatura corporal se mantuviera. La tentación de dar la vuelta siempre estuvo en alguna parte de mi cabecita, no logro deshacerme de ella, pero bueno, allí estábamos!!

Entre charla y charla el camino se fue poniendo pindio, fuimos entrando en el corredor, la nieve se endureció y se pudo ver secuelas de la caida de varios aludes en días pasados, pero el estado duro de la nieve nos dió confianza para seguir adelante.
Pensé, "vaya porDiós!!, pero si estamos empezando el corredor y ya noto el cansancio, cómo se puede apreciar mi deplorable estado de forma!!". Pero como un auténticoo lobo de mar con la piel curtida en varias batallas, miré hacia delante y dije: - ¡ya estamos llegando, no nos queda nada! - Vaya jeta que tengo!.

Cuando ya me venían alucinaciones en la cabeza...oí: ¡vaya por Diós, se me ha roto un crampón! -Comentó Elena con una tranquilidad envidiosa.
Creo que llegó a oídos de mis piernas, porque de ipsofacto un calambre se hizo notar en mi gemelo.
Para compensar esa tranquilidad que denotaba Elena, yo le respondí con un "¡Mierda, un calambre!. Era para compensar, claro.

La verdad que no me quejo de mis piernas, las pobres de ellas me han llevado a muchos sitios, no lo puedo negar. Pero de vez en cuando, yo no sé por qué les dá por llorar. Me relajo un poco y sigo con la precaución de no hacer una contracción más fuerte de lo normal.
En este caso, se tranquilizaron y no me dieron más guerra. Quizás fue el susto de oir que se había roto un crampón en una delicada situación como la que teníamos, contando que nos encontrábamos en nieve bastante dura y con una pendiente de más o menos 50 grados.

En fin, a pequeños problemas, pequeños escalones tallados en la nieve, contando, como no, también con la gran experiencia de Elena de manejarse con un solo crampón (pienso yo).
Poco a poco, fuimos subiendo hasta un collado para salir por una arista y ya ver la gran cruz de la cumbre del Aneto. La fractura del crampón más bien fue tema de risas que de preocupaciones. Le dió un cierto toque cómico a la ascensión.
Muchas risas pasamos tanto en el ascenso como en la cumbre.

Con el calor que nos proporcionó el señor sol, tuvimos momento fotos, charla-coloquio y nos tiremos a por el conocido "paso de Mahoma" para de nuevo cruzar hacia el valle de Vallibierna y coger rumbo al refugio.

El descenso no tuvo tampoco desperdicio. Como no, ya casi a oscuras, en vez de bajar por donde iban los hitos, naturalmente, bajamos por el otro lado del valle.
Es que una ruta sin pérdida, no es una ruta, si nó, de dónde vamos a coger esa experiencia en orientación. Lo que pasa es que hay que probarse a menudo para que esa orientación no decaiga...

A parte de bajar por sitios de complicados destrepes, también hubo rapel incluido desde un pino bonsai (o abeto, pero bonsai, no recuerdo muy bien), con su consecuente riesgo de no saber a dónde iba a parar. Todo ésto, era para que no decayera el ánimo y se mantuviera la aventura. Que al final, fue un objetivo cumplido.
A las tantas de la madrugada, con la luz de la luna y multitud de estrellas, llegamos al refugio cansados, pero satisfechos.

jueves 27 de octubre de 2011

La Pedriza


Un sitio especial, probablemente sacado de la imaginación de una persona solitaria y a la vez amistosa, entrañable, creativa y lúcida. Nacida para agradar al mundo con su fantasía.
O quizás, solo es un lugar que inspira la creación y la imaginación de multitud de personas. Prefiero lo primero.
Así es la Pedriza. Un recoveco mágico y variopinto.
Una escalada única y compartida con un grupo de amigos.
Una estancia que espero que quede grabada en la memoria con el paso de los años y que forme parte de mi historia. De mi historia compartida.
Una velada de la que se extraiga nuevas experiencias y aprendizajes que vayan puliendo mi vida.
Nuevos objetivos, fuente de mi inspiración.
Nuevas amistades. Nuevas amistades. Sobran las palabras.
Estoy agradecido...








Gracias a Olga y a Ramón por ser los mejores guías, sin ellos no hubiera sido lo mismo.
Grupo de escaladores: Iñigo, Ramón, Damián, Olga y Roberto
Persona que nos aguantó sin tener que echarnos de su casa con una escoba: Olga. La mejor. Esperamos verte de nuevo.
Luis aguantó como un valiente a unos asturianos, máxime cuando eran de la Cuenca. Increible su pose, su tranquilidad y su aguante. Esperamos verte de nuevo.

Casa donde nos quedamos: http://www.lashorasperdidas.net/#/home

martes 25 de octubre de 2011

Monte Rosa (segunda parte)



Dejamos la parte más rota del glaciar para empezar a subir por una pendiente poco empinada. Una pendiente que acaba con la paciencia de uno, interminable. Los pasos son lentos en un camino marcado y las distancias no se acortan. Por delante de nosotros siempre vemos las mismas cosas, por detrás, también. Las dimensiones son enormes. Se mira al suelo para no perder la motivación, el tiempo va pasando.
Poco a poco, se va dejando ver la arista por la que hay que subir para llegar a la cumbre de Dufourspitze (Monte Rosa). El objetivo es atravesar dicha arista, el pasaje más hermoso del ascenso, incluso más que llegar a su cumbre.
Monte Rosa, el segundo pico más alto de todos los Alpes, el más alto en la vertiente suiza, en el macizo que posée la mayor cantidad de cuatromiles. Acompañado del Nordend, del Zumsteinspitze y Punta Gnifetti en un mar de nieve y hielo. Un gran paraiso.



Suavemente vamos llegando a la arista, hay que tener paciencia y no impacientarse porque se nos haga tarde. La subida es larga con sus casi 2000 metros de desnivel y con un gran tramo por encima de los cuatromil. La arista es el tramo más complicado de la subida, con algunos pasos de tercero en dificultad. El cuerpo está cansado, lleva mucho tiempo subiendo por paisaje monótono.



De repente te vés en un filo con centenares de metros de vacío a ambos lados. Mi cabeza se despierta, supongo que es la liberación de la adrenalina y activa todas las funciones de mi cuerpo. La altura, no me afecta lo más mínimo. Tengo que estar con tantos sentidos que se me ocurran a parte de los cinco que tenemos. Miro hacia atrás. Tengo a Lorena. En ese preciso momento me gustaría ser omnipotente y llevarla en brazos saltando de piedra en piedra hasta la cumbre. Me gustaría quitarle todas las preocupaciones que se le pasan por la cabeza y cantarle una canción para que sonría. Pienso en quitarle importancia al asunto y hacer como si no estuviéramos en esta situación, la cumbre la podemos tocar con la mano, sacarnos unas fotos y en un abrir y cerrar de ojos estar en la terraza de un bar en Zermatt, tomando una cerveza y comentando el día.



Pero me siento impotente de poder hacer estas cosas. Mi poder se limita a mi cuerpo como mero transmisor de mis ideas. Una fuerza más bien mental que física y con éstas, me las tengo que apañar como séa. Lo más seguro es la prudencia y cada paso me lo pienso más de una vez. Los crampones chirrían en la roca. Los dos pares. Vamos encordados y sin seguros, es lo más normal en estos menesteres. En cada paso miro hacia atrás y doy ánimos a mi compañera.
Vamos suavemente.
Una última rampa de pocos metros en mixto y por fin, aparece la cumbre!!



Abrazos!!
Alegría!
Temo más por mi compañera, que por mi. Quisiera ir solo a estos lugares. Creo que soy egoista en este sentido. Muchas veces pienso que mi vida no es tan importante...También soy consciente de que estoy equivocado. No es importante para mi...



La bajada se hace más sencilla, pero la hacemos de forma muy prudente. Hay una cuerda fija instalada, de estas gruesas típicas de los Alpes. La maroma nos deposita en el mismo collado entre el Nordend y la Punta Dufour, que es la que acabamos de bajar. Y desde allí nos dirijimos al refugio de nuevo, donde habíamos pasado la noche.



La bajada se hace mucho más rápido que la subida, medio corriendo, medio paso ligero.
Tengo que reconocer que mis piernas volvieron a temblar en la parte del glaciar donde me había incrustado en la grieta. Cuando lo superamos, respiré tranquilamente. Un alivio enorme.

En el refugio tuvimos un descanso de pocos minutos. Recogemos y nos tiramos hacia abajo para conseguir llegar al último tren cremallera destino Zermatt.

martes 18 de octubre de 2011

Monte Rosa (primera parte)



De Zermatt coger el tren cremallera que te lleva a Gornergrat, bajar al glaciar y cruzarlo, llegar al refugio de Monte Rosa, actualmente creo que hicieron uno nuevo unos metros más arriba.

Pasar la noche, como en todos los refugios, no dormir gran cosa.
Levantarse muy temprano, sobre las dos o tres de la mañana, no me acuerdo muy bien, pero si que me quedo con una noche muy cerrada que a la luz del frontal parece oscurecerla más. Los primeros pasos son por roca, se avanza rápido, pero a esas horas no te deja con buen sabor de boca, para luego meterte en un pequeño glaciar. Este glaciar lo recordaré para siempre.

La temperatura no era muy fría, muchas grietas descubiertas así como también tapadas, las peores. Puentes de hielo que emitían ruidos no muy agradables pronunciando sus ecos en las paredes de los abismos sin fondo. Una noche, como dije, oscura, únicamente con la luz del frontal, sin nadie delante como referencia, con agujeros tapados. No se hizo esperar el momento, lo suficiente como para que el miedo a caer en una grieta bloqueara mi orientación y la confianza en mis posibilidades. Nieve reciente ocultaba la sorpresa que me estaba esperando.
No piensas nada, solo te ves caer y sientes mucho miedo, solo puedo describir una sensación de miedo que te bloquea. Incertidumbre. Me frenaron los brazos y supongo que el tronco, las piernas jugueteaban en el vacío. Es una sensación difícil de describir, estas a la espectativa de que ese sustento que tienes sea frágil, rompa y sigas cayendo, de que mi compañera no pueda soportar mi peso, unidos por una fina cuerda y le arrastre conmigo a no sé dónde. Tocas la nieve de alrdededor queriendo descubrir rápidamente cuál puede ser la más firme, quieres salir de esta situación incómoda que no has elegido. Joder!! vine a la montaña para disfrutar. Es lo que se piensa.

El caso es que salí al otro lado de la grieta. Era lo más fácil, apoyándome en los brazos hacia delante, tipo oruga. Incluso pensé que cuando mayor la superficie de contacto menos peso soportaría cada centímetro cuadrado de esa masa inestable. Tuve que salir al otro lado y estaba tan acojonado que obligué a Lorena a pasar el tramo, justificando que pesaba menos y yo le aseguraría en el otro lado. Estaba paralizado, no se puede saber cual es la sensación hasta que no se pasa por ella, encima sin ver nada, en una noche cerrada. Lorena cruzó sin mayor problema. El susto, me duró todo el día...

lunes 12 de septiembre de 2011