miércoles, 4 de julio de 2012

Chamonix (1ª Parte)

Chamonix es un pueblo tranquilo, a pesar de la marabunta de turistas que acoge todos los años y más en época estival. Tengo que admitir que formo parte de esta gran masa de gente que deambula por su calle principal y que cada vez que pasa por la tienda de montaña de tres plantas, se introduce en ella para ver si encuentra algo que no haya visto en las anteriores ocasiones, a un módico precio.
Nos encanta pasear, trazando un recorrido circular que inventamos desde el primer día, observando detenidamente a las personas que ya empezamos a distinguir entre vecinos y alpinistas-turistas.
Nos olvidamos del numerito coreográfico que íbamos a realizar en la plaza principal para deleitar a las personas afincadas en las terrazas de los restaurantes. Las bolas para los malabares ya no encontraron hueco en la furgoneta entre material de escalada y comida.
Las nubes se hacinaban en las altas montañas del macizo del Mont Blanc. No se divisaba el destino final del teleférico de la "Aiguille du Midi" y cierta incertidumbre, garantizada por unas predicciones convincentes, nos prestaba los paseos por Chamonix, los capuccinos matutinos y las  frecuentes visitas a nuestra tienda de montaña favorita.





 Paciencia, mucha paciencia para personas que tienen como único objetivo "escalar, escalar y escalar en altura". Este término se iba convirtiendo en una obsesión a medida que iban pasando los días fruto de una pasividad obligada. Nuestra seguridad para poder realizar las actividades pensadas, no estaba asegurada.
Paciencia, mucha paciencia para actividades que sí se pudieron realizar....Aunque fueran pocas.













                                                                                                     
 Esta última foto fue hecha por Iñigo. Pa que se vea que algo de actividad hicimos. Ya iremos contando...

jueves, 14 de junio de 2012

Parada técnica

Quince días dan para recrearse en muchas cosas. Nuevas ideas, nuevos proyectos en mente.
La intención es irse a Alpes.
Vendremos cargados de nuevas y buenas historias (eso espero).
Estaremos por estos lugares...







Ah! y por aquí también...


En fin, lo que se pueda. Parte italiana, parte francesa. Ya os contaremos...
Nos vemos!!!

martes, 12 de junio de 2012

Soto de Agues - Orle (Travesera de Redes)




 Son las 6 de la mañana y ya estamos en Soto de Agues preparados para empezar lo que iba a ser un gran día de esfuerzo y de paisajes a cada cual más bello.
Salimos del aparcamiento y echamos a correr dirección ruta "el Alba", pero mi cuerpo no reacciona, no está preparado para estos quehaceres a estas horas intempestivas. Lo que pasa es que nadie para, ni queda asombrado, lo hacen como si toda la vida lo hubieran hecho. Qué cojones pasa aquí!!
Esta es la rutina de los primeros 25 minutos. Pienso yo que todavía me quedan muchas horas por delante como para andar jugando. Pero nadie se detiene, Dios mío, me van a matar. Alguna parte de mi cabeza quiere pensar  que tenía dotes para estas hazañas, quiero luchar y sacar este refuerzo para mantenerme motivado. La motivación nos lleva a grandes cosas (primeros pensamientos de la mañana...).
Llegamos al collado Isorno, me encuentro mejor. El amanecer es espectacular. Estoy agradecido de poder compartir estos momentos, que no los tendríamos si no realizáramos estas cosas.

A Caleao llegamos corriendo, como si no fuera con nosotros la cosa. Mi confianza está creciendo. Empiezo a pensar que mis compañeros (Raúll, Boza y Damián) me están esperando para que me crezca y así no parar (primeras paranoias del día...).




Por fin estamos subiendo por el Desfiladero de los Arrudos. Noto mis piernas cansadas, encima Damián se queda conmigo (lo que hay que aguantar...). Las contracciones las tengo que hacer con la mayor eficacia posible, es decir, hacer lo que pueda sin contraer más de la cuenta, por lo tanto sin tonterías. A zancadas pequeñas. Venga pierninas, que sois lo que más quiero!!!
Una vez pasado el desfiladero, nos plantamos en el lugar llamado "la Fontona". Aquí comemos algo y recuperamos un poco. Nos sentimos bien, es un sentimiento colectivo. Aún un poco cansado, ya empiezo a confiar en que lo conseguiremos, empiezo a creer. Me siento a gusto en el grupo, supongo que sea una sensación recíproca. Fortalece la causa, nos fortalece a nosotros. Hay un ambiente positivo. Seguimos el rumbo medio corriendo, medio paso ligero.
Llegamos a la majada de Roxecu, de ésta al Collado del Acebal, pasando por el Lago Ubales y dirección a la Peña´l Vientu, la cumbre y cuota más alta alcanzada en este día. Quién nos iba a decir que partiendo desde Soto de Agues, íbamos a llegar aquí arriba. Esto es de locos.




Comemos, nos hidratamos y recuperamos algo. Una cámara se pierde en el vacío. Con una apuesta de encontrarla, Damián agudiza su vista de águila leonado y se gana una cena, encontrando la cámara unos cuantos metros más abajo. Lo que no sabemos, es si Damián tentó a la apuesta a sabiendas de dónde se encontraba la cámara. Quedará ahí la duda metódica...
De la cumbre bajamos por un valle y unas majadas de un encanto especial. Es increíble lo que tenemos al lado de casa. De Valdevezón llegamos a Brañagallones.








De Brañagallones a Bezanes retuerzo un pie y creo que paso por el denominado "muro" de los maratonianos. Me encuentro mal, el playero me molesta y por evitar el dolor, me duele el isquiotibial de la otra pierna. Joder!! la moral me está cayendo. Lo único que pienso es en llegar a Bezanes y parar. Retirarme. No puedo más.



Jose, el hermano de Damian, nos hizo un gran favor. Nos llevó el avituallamiento a Bezanes y nos recogió en nuestra meta, Orle. En las condiciones que me encontraba, acciones como éstas, no creo que las sepa agradecer del todo en la vida. Inmejorable.

La cerveza que me estaba esperando en Bezanes nada más llegar por cortesía de Boza también sirvió para pensar en seguir luchando por el objetivo. Pensé que igual me invitaría a otra en Orlé, si seguía caminando. Creo que la cabeza ya no estaba para pensar.









Culo arriba y como tigretones desbocados cogimos rumbo a Pendones, para desviarnos en "el Arenal", pista arriba hacia "vega Xuacu" y "Collau Capiella".






De Capiella a Conforcos por un camino, a veces perdido, y ya sin conocimiento o sin sentido llegar a Orlé. Creo que la sensación que se tiene, es que ya no importa nada, se puede seguir corriendo porque las piernas van solas. Estamos llenos de alegría por haber cumplido esta meta.


Gracias a Boza por enseñarnos su objetivo, el cual asumimos como propio y darnos a conocer más paisajes   encantados de este gran pequeño parque. Redes.

Más información, en el Blog de Alberto Boza  http://infofanatic.blogspot.com.es/
También se puede ver la ruta en el Wikiloc de Raúl
 http://es.wikiloc.com/wikiloc/user.do?name=Raul%20Mencia

miércoles, 6 de junio de 2012

Summits of my life. Cumbres de mi vida

Profundo. Quizás la explicación más clara del "por qué practicamos estas actividades". Kilian es sin duda, uno de los más grandes deportistas del mundo y de nuestra historia, y lo que le queda...

"No se trata de ser los más rápidos, los más fuertes o los más grandes". Somos hedonistas por naturaleza y elegimos este camino y destino propio...

domingo, 3 de junio de 2012

"Locos por la Cordillera"


                                          Preparándonos en Salomon, con Peñas Pintas al fondo a la derecha

Esta vía está situada en Peñas Pintas, cerca del embalse de Riaño, dirección Cistierna.
Este pico, Peñas Pintas, nos ofrece una vía normal entretenida medio andando, medio trepando por su cara sur, para los abezados montañeros. Se puede partir desde el pueblo de Las Salas o desde Salomón para confluir en un collado y desde allí trepar a la cumbre.


Por otra parte en invierno también nos ofrece una escalada invernal por su cara norte, existiendo varias vías. Para poder llegar a esta cara, el trazado más corto es partiendo desde Salomón.


Pero bueno, el tema tratado en esta entrada es una vía de escalada en roca llamada "Locos por la codillera", por su cara sur-suroeste, por la parte izquierda de la ruta normal, existiendo en esa zona, una mayor verticalidad, aunque no sea demasiado continua.


La vía en cuestión, en cuanto a escalar se refiere tiene un par de largos. Un primero de dificultad 6a, con unos metros de escalada en cruz por una fisura-diedro y un segundo largo de grado Vº que te conduce al filo de un espolón que conforma el hombro antes de llegar a la cumbre.
Estos dos largos se representan entre la reuniones 1 y 2 y las reuniones 2 y 3 respectivamente. Luego hasta la 4, se van sucediendo pasitos de II y III grado que los realicemos en ensamble. Entre la 4 y el final de la vía hay un pequeño muro de 4º grado muy asequible para acabar en el hombro que sirve de antecima.
Ah! se me olvidaba, en la aproximación hasta la reunión 1, que fuimos desencordados, hay también un pasito de cuarto grado, que también es muy sencillo.


Una vía, pues..., cómo lo podría decir..., para aquellos que quieran acumular escaladas. Pues... para aquellos..., coño!! para los que están  locos por la cordillera!!!

Iñigo:
Comentar un detalle que habíamos hablado y que se le pasó a Rober. En el largo de 6a, la Guía de Adrados marca dos clavos en la fisura. Nosotros no encontramos nada, ni en la de la derecha ni en la de la izquierda según sales de la reu encima del árbol. De todas formas es un largo que se puede proteger bastante bien con camalots o fisureros.


Rober:
Pues eso, que lo sepáis, de la reunión 1 a la 2 de la foto de arriba, na de na. Para los que quieran meter...


Fotos:






martes, 29 de mayo de 2012

Un día de sol

La escalada con calor resulta un tanto pegajosa y resbaladiza. Sensación de pegajosa, la producida por el sudor en la piel y resbaladiza, la resultante por la piel en la roca, causada por el sudor. Ambas, propioceptivas. Ambas, embarazosas...
No obstante, son sensaciones conseguidas de forma consciente y voluntaria. Causadas por gusto propio.
En Pelúgano, estas sensaciones se pueden adquirir si vas a escalar por la mañana en estas fechas, con sol y calor, más o menos hasta las tres de la tarde.
Pero bueno, que todo sea por un entrenamiento..., que por la tarde tocaba correr. De Pelúgano a la Campa Pelúgano, cumbre de Peña Mea, Collada Doñango, vuelta a Campa Pelúgano y bajar a Pelúgano de nuevo.
Meternos en el coche, después de habernos refrescao en la fuente y empezar a llover de tormenta, puede ser una de las sensaciones más agradables de la vida. El trote, pues unos 15 Km. El desnivel, pues, unos 750 metros. Algo ligero...
La escalada, pues, como siempre..., sencilla.
La idea, pues..., de Damián y Roberto. Dos chalados al borde de un síncope.