He sido forjado en los años 90, en el momento justo para mi entendimiento y desarrollo como buen ciudadano alegre y satisfecho con el mundo. En mi adolescencia, aunque no sé hasta que punto sigo en ella. Tuve la suerte (porque considero que sigo aspirando a vivir en armonía y disfrutar de la vida), de haber visto películas como Thelma and Louise, Trainspotting o Bonnie and Clyde y alguna otra más. Películas que fueron referentes para mis interpretaciones y planteamientos de ciertos valores muy vinculados al concepto de sociedad y convivencia. Dichas películas me encantaron, y provocaban en mi altibajos emocionales intensos debido al desarrollo lleno de acción, de rebeldía, de hazañas a veces cómicas, y desenlaces por lo general, trágicos, pero que no dejaban de ser líneas de vida intensa y “voluntarias”. A veces, me hacían dudar del concepto de “larga vida” y quizás me dejaba llevar por los conceptos “vida breve pero alegre, fuma, jode y bebe, jjjj” bueno, cosas de estas vamos, aunque quedaran solo en ideas o ideales…
Siempre jugando en extremos, sin valorar que realmente depende de nuestra cabeza poder realizarnos en un rango tan grande existente entre extremos, tan grande como el concepto temporal. Tan infinito como nuestros planteamientos en función de contextos o situaciones. Y muchas son las veces que dudo de lo que realmente es saludable, concepto que requiere encima una salud física y mental, incluso cuando el concepto de salud puede llegar a ser manipulado, no sólo de una forma sugestionada sino también en el aspecto práctico con unas medicinas estupendísimas que muchos tenemos a nuestro alcance.
Somos
una pequeña parte de un todo, algo inexistente que conforma algo infinitamente
más grande. Somos protagonistas de la “nada”.
Total, que me disperso.
Me veo en los años 20 del siglo 21 (MMXXVI), con una idea de
libertad basada y plasmada en las “redes sociales”. Me veo teniendo la libertad
de ver, de hacer y satisfacer mis gustos. Incluso la libertad de generar gustos
nuevos y poder disfrutarlos. Claro está, todo lo que esté al alcance de mis
manos. Creo que es muchísimo. Para otros sería muy poco, claro. Me veo siervo y señor de mi libertad. Hasta
puedo ser libre de pensar que en la búsqueda de mi libertad acabo siendo
esclavo del “todo”. Qué diferencia de términos de libertad entre los años 90
del siglo 20 y los años 20 del siglo 21. Y todo propiciado por mis libres
pensamientos. Incluso hasta el punto de poder pensar que los conceptos de
libertad son plasmados en imágenes y se quedan ahí, solo en imágenes, tanto
para la persona que realiza esa imagen como para la que solamente la contempla.
Esa libertad plasmada y absorbida en el mundo digital que recorre el mundo
entero,, internáutico claro. La proyección de nuestra libertad que se enajena a
un mundo virtual.
Quizás la vivencia del momento, un pequeño momento para nosotros
como personas, como parejas o como grupos y esos pequeños momentos de
desconexión con el mundo nos puedan marcar algún día los conceptos de libertad. Aunque sean marcados. Sé perfectamente que la desconexión total es mala, por eso digo pequeños momentos.
Y no escribo más, porque sé que no tenemos la libertad de
tener tiempo para leer mucho, ni tampoco para escribir consideraciones de libertad.
